Al asumir el cargo de párroco de San José de Flores, Monseñor Daniel Figueroa (1910-1926), inicia los trámites pertinentes para la elevación a Basílica del templo parroquial, razón por la cual encara la restauración de las pinturas del templo cuyos originales habían sido realizados por el Sr. José Resta, a quien pertenece la hermosa tela de la Inmaculada que remata el altar mayor.
Esta restauración llega a feliz término con la renovación de estucos, la colocación de frisos, la pintura de frescos, y la colocación de los seis magníficos cuadros de la vida de San José que embellecen nuestro templo.
Estos seis cuadros se hallan ubicados: dos en el presbiterio y dos en cada nave lateral. Cinco de ellos fueron pintados por el Sr. Ulisse Passani en Roma, años 1910/1912, y traídos a Buenos Aires con motivo de la elevación a Basílica de nuestra parroquia.
En el presbiterio encontramos uno de Passani "Los desposorios de la Virgen y San José"; mientras que en la pared opuesta está la "Sagrada Familia en el taller de Nazareth" perteneciente a García y Estruch, también pintado en Roma pero en 1910. Este magnífico cuadro es copia del original de Gallard existente en la Basílica de San Lorenzo de Roma.
Por la nave lateral izquierda encontramos el hermoso cuadro del Nacimiento de Jesús, el cual ostenta la firma de Passani en su extremo inferior, y la siguiente leyenda "Fecit Romae A.D. 1912". Está también una pequeña placa de los donantes "A la memoria del Dr. Manuel V. Soriano y Matilde M. De Soriano".
Al final de dicha nave, y sobre el altar de la Virgen de Luján, se contempla la bellísima "Huida a Egipto", también de Passani, firmado y fechado como el anterior. La nota curiosa es una muy pequeña inscripción que dice "Sancte Joseph ora pro eo" junto a la firma. Los detalles de este cuadro son casi únicos; la Virgen lleva en brazos al Niño Jesús dormido, ambos montados sobre un burro que guía San José, nuestro patrono. Se encuentran detalles muy antiguos de la piedad cristiana, como los ángeles que van cubriendo con un manto extendido la huída de la Sagrada Familia, para que no sea descubierta por los soldados de Herodes. Otra nota infaltable son las palmeras que, según piadosa leyenda, se inclinaron hasta el suelo al paso de los Santos Viajeros.
Por la nave derecha, encontramos sobre el altar del Perpetuo Socorro, el cuadro de Jesús entre los Doctores. Los padres de Jesús se encuentran con el Niño perdido luego de tres días, enseñando en el templo de Jerusalén a los doctores de la ley; la Virgen María en primer plano, y San José detrás de su Esposa en actitud silenciosa. También este cuadro, firmado por Passani, lleva la inscripción "Fecit Romae A.D.1912" y muy pequeña la leyenda "Sancta Maria ora pro eo".
Finalmente sobre la puerta lateral derecha, a mitad de la nave, encontramos la impresionante pintura del "Tránsito de San José", o como dice su título en latín "Mors Justi", de Passani con idéntica fecha y firma. Recoge este cuadro la tradición sobre la preciosa muerte del Santo, acompañado por Jesús y por María, razón por la cual San José es invocado como "abogado de la buena muerte", ya que todo cristiano desea morir en tan buena compañía.
Esta impresionante muerte del Santo Patrono, es copia del original de Bertini, y fue traído al país en 1914.
Como final en esta recorrida artística de nuestra Basílica no podemos pasar por alto los frescos de la la bóveda de la nave central. En el cañón que va del crucero al órgano está representada la Gloria de San José, el cual sube al cielo rodeado de una impresionante corte de ángeles, mientras desde la tierra es contemplado por un nutrido grupo de Santos. Peculiar característica que ha introducido el pintor en la escena, es que los Santos allí representados son los mismos cuyas imágenes se encuentran en los altares del templo, y en primer plano la niña mártir Santa Columba, cuyas reliquias insignes también llegaron a la Basílica en el año 1912. En dos medallones que lo acompañan están el escudo Pontificio y el escudo de armas de la Basílica.
Una última mirada podemos dar a la bóveda sobre el presbiterio, donde contemplamos un medallón que representa "El patrocinio de San José" (título que le fue otorgado al patrono en 1870). Vemos a San José de pié con la mano extendida, señalando la figura lejana de la Basílica de San Pedro de Roma, como imagen de su patrocinio sobre el pueblo cristiano.
Texto: Luis Avellaneda (2006)